Al final, el Bernabéu quería lo de siempre y resulta que lo de siempre también es lo que querían los futbolistas del Real Madrid, que trituró con seis goles a un Mónaco bastante inofensivo, perdido en su Liga, desguazado en Chamartín. Vinicius buscaba volver sentir que es capaz de volar y deshacer defensas. Y volvió a hacerlo. Con una grada más calmada y su insistencia clásica despachó un tanto y dos asistencias. También volvió a probar el gol Bellingham, que le dio pie a responder a los rumores sobre su vida nocturna haciendo como que bebía copiosamente al celebrar. Incluso Mastantuono se reencontró con la red en una victoria que deja al Madrid muy cerca de terminar la liguilla entre los ocho primeros, a falta de su visita al Benfica el miércoles que viene.
