
Cuando había poco para comer, se hacían maravillas con los ingredientes más humildes. Nuestro recetario tradicional es el mejor ejemplo de ello: sopas de ajo, huevos tontos, patatas a la importancia. Pan, aceite, a veces huevos, patatas; la base alimenticia de un país con la que nuestras madres y abuelas cocinaban verdaderas virguerías.
