Al final de la primera parte Riazor estalló en una ovación. El empate a cero mantenía a su equipo después de transitar en el alambre. Y si algo quería el deportivismo era competir, mirar a la cara a un grande y, de alguna manera, evocar aquel tiempo en el que no solo lo hacía, sino que además vencía. El Deportivo trata de recorrer una ruta que le lleve a ese destino, pero hay procesos que no pueden adelantarse. Al Atlético le compitió con mucha dignidad, pero también con problemas. Y acabó por ceder ante un rival superior, que para eso están las categorías. El Atlético, semifinalista en las dos últimas ediciones de la Copa del Rey, ya está en cuartos de final de una competición que no gana desde 2013 y a la que le da, sin duda, categoría de objetivo.
