El PP ha dedicado casi la misma atención a criticar al PSOE y a Vox y su “pinza” con los socialistas en el pistoletazo de salida de la campaña de las elecciones extremeñas, en la que a Alberto Núñez Feijóo y María Guardiola solo les vale la mayoría absoluta. La presidenta de la Junta ha convocado el adelanto de los comicios en una fecha atípica, el 21 de diciembre, víspera del sorteo del Gordo de Navidad, con el objetivo de exprimir la crisis de los socialistas, cuyo secretario general autonómico y candidato, Miguel Ángel Gallardo, está procesado por haber enchufado presuntamente a David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno. El juicio ya está fijado para febrero y condicionará una campaña en la que, mientras el PSOE se contenta con limitar los daños, el PP aspira a crecer de los 28 escaños actuales a los 33 que les darían la mayoría absoluta. Las encuestas no reflejan un crecimiento de ese calibre y perciben que la ultraderecha también sacará tajada y volverá a ser imprescindible para la gobernabilidad. Ese horizonte explica el tesón que Feijóo y Guardiola han puesto este domingo para concentrar el voto conservador y no ideologizado que recela de la influencia de Vox en Extremadura, a diferencia del acuerdo que el PP tiene pendiente de cerrar en la Comunidad Valenciana para evitar una repetición de elecciones.
