Un nubarrón persigue al Valencia desde hace meses. El equipo es incapaz de sosegar su angustia por más que pasen las semanas y se sucedan las oportunidades para enderezar su trayectoria, ahora mismo descendente, en una temporada que se ha vuelto a envenenar. Esta vez evitó la derrota (1-1) por un penalti en el tramo final del partido ante un Elche que sigue sin ganar en sus nueve viajes en la Liga y que durante unos minutos paladeó un premio demasiado generoso para sus méritos.
