La agonía se respiró en el Estadio Nemesio Diez. En una de las finales de la Liga MX con mayor suspenso de la historia, el Toluca llevó a los Tigres a un campo de batalla que solo los más serenos y pillos pueden ganar. El campeonato del fútbol mexicano se decidió en la ronda de los penaltis, que fue péndulo de emociones y lamentos para ambos equipos. Los diablos lo ganaron (3-3, marcador global; 9-8 en los penaltis) cuando todos los futbolistas de campo ya habían tirado por una vez. La atajada del guardameta Luis García, suplente durante el torneo e inesperado titular en la final, fue decisiva para amargarle la aventura a Ángel Correa, exjugador del Atlético de Madrid. Pero fue aún más decisivo el tiro ganador en los pies de Alexis Vega, un capitán a medio gas que jugó más por corazón que por la resistencia de sus rodillas.
