Ponte que un día te levantas y sientes que tu sueño es ser un exitoso empresario. ¿Sector? No lo sé. ¿Vocación? Alguna habrá. ¿Motivación? Los dineros, claramente. Te pones a maquinar qué puedes hacer, qué negocio puedes abrir y cómo puedes llegar cuanto antes a poder llamarte CEO de algo. Y de repente se te enciende la bombilla. Hamburguesas. Pero no de esas de McDonald’s de un euro que parecen comida de militares, no. Hamburguesas… premium. Que un día fuiste al Goiko en 2017 y te maravillaste por tantas capas, sabores, ríos de queso, salsas, tamaños, precios faraónicos y nombres rimbombantes.
