
El Ayuntamiento de Madrid ha suspendido cautelarmente el derribo de los números 1 y 3 de la calle de Cabestreros, en el barrio de Lavapiés, donde se ubicaba el mítico restaurante senegalés Baobab, lugar de encuentro de vecinos durante 20 años y que cerró en 2020 porque el propietario del inmueble no quiso renovar el contrato de alquiler. Los dos edificios los compró por 3,5 millones de euros el promotor Javier González, con la idea de convertirlos en un hostal cápsula de 288 plazas que operará el grupo SmartRental, una de las empresas que más hoteles gestiona en la Gran Vía. Su demolición era inminente. Hasta hoy. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha informado de que el derribo se paraliza después de que el grupo socialista presentara una denuncia a la Fiscalía de Madrid “ante un posible delito de daños al patrimonio madrileño”.
