El juicio contra los Pujol por haber mantenido una fortuna oculta a Hacienda en Andorra durante más de tres décadas se ha retomado este lunes, en la Audiencia Nacional, con la declaración de un testigo privilegiado: Joan Anton Sánchez Carreté, el asesor fiscal de cabecera de la familia. Sánchez Carreté conoce todo lo relacionado con los impuestos de Jordi Pujol desde 1983, cuando ya era presidente de la Generalitat, y más tarde se ocupó también de revisar los ingresos y gastos de las empresas del hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola. El encargo de mayor relevancia llegó, sin embargo, en el verano de 2014: poco antes de que Pujol confesara su pecado, Sánchez Carreté se encargó de elaborar las declaraciones complementarias para que el dinero pudiera ser regularizado ante la Agencia Tributaria antes de que se abriera una causa penal.
