Bellaterra ha vuelto a convertirse en el epicentro del choque político entre los ayuntamientos de Cerdanyola y Sant Cugat. La Junta de Vecinos de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Bellaterra reactivó la semana pasada una antigua reivindicación y presentó el miércoles una petición formal de segregación de Cerdanyola, junto a otra de anexión a Sant Cugat. En respuesta, el alcalde de Cerdanyola, Carlos Cordón (PSC), ha advertido este lunes de que el Consistorio utilizará “todos los mecanismos políticos, administrativos y judiciales” a su alcance para frenar el proceso, al considerar que podría “generar un precedente muy peligroso”. La decisión final, ha recordado, corresponde a la Generalitat de Cataluña. Además, ha acusado al Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès (Junts) de “deslealtad institucional” por respaldar la anexión “basándose en intereses económicos y electorales”.
