Una de las primeras personas que supo de la destitución de Xabi Alonso, manejada de manera tan sigilosa por el Real Madrid, fue uno de sus grandes amigos en el fútbol. El lunes por la tarde, cuando ni los futbolistas, de día libre, tenían sospecha de lo que estaba sucediendo, Álvaro Arbeloa recibió el encargo formal de hacerse cargo de ellos. Después se publicaron los comunicados oficiales. Primero el de la salida. Un poco más tarde, el de llegada. Solo entonces cayó la bomba en el grupo de WhatsApp del equipo.
